lunes, 21 de mayo de 2012

La Bandera Colombiana de José Joaquín Ortíz


LA BANDERA COLOMBIANA. 



I No oís ? Bs cual la voz de gran torrente, 
i3on las lluvias de Dios acrecentado, 
Que baja de los Andes despeñado, 
Raudo, tremendo, asordador, rugiente. 
¿No oís más cerca ya! Se une á los ecos 
El ruido de música guerrera 
Que, en alas de los vientos desatado, 
Colma el ámbito inmenso de la esfera. 
Pero ved más allá cómo se avanza. 
Entre un bosque de aceros refulgente, 
Que del sol á los rayos reverbera. 
Del pueblo entre la ola, 
Al firmamento azul enhiesta y sola. 
De nuestra Patria la inmortal bandera. 
Y sube al Capitolio, y los clarines 
Sueltan su aguda voz; retumba el trueno 
Del cañón en los últimos confines. 
¡Oh! ¡salve á ti, magnífica y sublime. 
Ungida con la sangre de los bravos 
Muertos en la pelea I 
jOhl ¡salve á ti, quemada pOT el fuego 
De las contrarias huestes; 
Tú, poder, gloria y de la Patria ideai 



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El carnero de Juan Rodríguez Freile


 El carnero
Juan Rodríguez Freile
CAPITULO 1

En que se cuenta de dónde salieron los primeros conquistadores de este Reino, y quien los envió a su conquista, y origen de los Goberna­dores de Santa María.

Del descubrimiento que don Cristóbal Colón hizo del Nuevo Mundo se originó el conocimiento de la India occidental, en cu­yos descubrimientos y conquistas varones ilustres gastaron su valor, vida y haciendas, como lo hizo don Fernando Cortés, mar­ques del Valle, en la Nueva España, el marques don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, su compañero en el Perú, Val­divia en Chile, y otros capitanes en otras partes, como se ve por sus historias, conquistas y descubrimientos, entre los cuales se hallan algunos rasguños o rastros de la conquista de este Nuevo Reino de Granada; de la cual no he podido alcanzar cuál haya sido la causa por la cual los historiadores que han escrito las de­más conquistas han puesto silencio en esta, y si acaso se les ofre­ce tratar alguna cosa de ella para sus fines, es tan de paso que casi la tocan como a cosa divina por no ofenderla, o quizá lo ha­cen porque como su conquista fue poco sangrienta, y en ella no hallaron hechos que celebrar, lo pasan todo en silencio; y para que del todo no se pierda su memoria ni se sepulte en el olvido, quise, lo mejor que se pudiere, dar noticia de la conquista de este Nuevo Reino, y lo sucedido en él desde que sus pobladores y primeros conquistadores lo poblaron, hasta la hora presente, que esto se escribe, que corre el año de 1636 del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo; para cuya claridad y más entera no­ticia de lo pasado, será necesario tomar su origen de la ciudad de Santa Marta, cabeza que fue de este gobierno, y de donde sa­lieron los capitanes y soldados que lo conquistaron; a todo lo cual se añadirá la fundación de esta Real Audiencia, presiden­tes y oidores de ella, con los visitadores que la han visitado, los arzobispos, prebendados de la santa iglesia catedral, de la muy noble y leal ciudad de Santafé del Nuevo Reino de Granada,
cabeza de este arzobispado y silla de este gobierno, que habien­do estado sujeta a Santa Marta, hoy tiene por sufragáneo a su obispo con el de Cartagena y Popayán; y los tres gobernadores o   gobernaciones por muchas partes tienen dependencia a esta Real Audiencia, y cuando falta gobernador en ellas por haber muerto, se provee en este tribunal hasta tanto que de Castilla se provee superior, o sucesor al muerto; y con esto vengamos a la historia, que pasa así.


martes, 8 de mayo de 2012

Mercedes Flórez.



Mercedes Flórez. Nació en 1859. No dispongo datos sobre su muerte. Es la única escritora colombina del siglo XIX de origen humilde. Se casó por amor, contra la voluntad de sus padres, con un hombre tan pobre como ella, Leonidas Flórez, quien también se dedicó a la poesía, aunque con menor suerte que su esposa. El matrimonio logró ascenso social por medio de las letras, en una sociedad rígidamente clasista en la que solamente la violencia –a través de las guerras civiles– ofrecía la posibilidad de ascender en la escala social. Ninguno de los dos hizo poesía social, casi inexistente por aquel entonces, si exceptuamos a los "comunistas" de El Alacrán(1859) Joaquín Pablo Posada y Germán Gutiérrez de Piñeres. Mercedes escribió, en cambio, bellísimas poesías de amor dedicadas a su marido, la más notable de las cuales se titula "En la agonía" y es un angustioso ruego por la salud de su esposo aquejado de una gravísima enfermedad [VALERA, 1952:3 de septiembre de 1888, pp. 213-215].

Este articulo no es de mi autoria, para mas informacion http://hem.bredband.net/rivvid/carlos/mujeres.htm

Agripina Montes del Valle


Agripina Montes del Valle. Nació en Salamina (Caldas) en 1844 y murió en Bogotá en 1915. En su familia hay varios literatos, políticos y periodistas. Se casó con el periodista y poeta Miguel del Valle. Fue educadora: en Manizales fundó el Colegio de la Concepción, en Bogotá ejerció el profesorado y en el Magdalena fue directora de la Escuela Normal en 1877. Se distinguió como poeta, superando su producción en calidad y cantidad a muchos de sus contemporáneos. En 1872 ganó una medalla de honor en un concurso literario, en Santiago de Chile, por su poema "A la América del Sur". En 1883 publicó en Bogotá un libro de poemas, prologado por el gran Rafael Pombo. Su obra poética, de estilo que anticipa el modernismo, es de tono grandioso y declamatorio. El poema "Al Salto del Tequendama" fue muy difundido en todo el mundo hispanohablante y ha sido considerado como su mejor producción.


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Soledad Acosta de Samper.


Soledad Acosta de Samper. Nació en Bogotá en 1833 y murió en la misma ciudad en 1913). Es la más conocida, la más elogiada, la más comentada y la más prolífica de las escritoras colombianas. Fue ensayista, cuentista, periodista, historiadora y novelista. Hija del general de la Independencia, escritor, ensayista, historiador y geógrafo Joaquín Acosta, y de la jamaicana Carolina Kemble. Hizo sus primeros estudios en Bogotá, en el Colegio de La Merced. A los 12 años de edad fue enviada a Halifax (Nueva Escocia, Canadá), para asegurarle la mejor educación posible al cuidado de su abuela materna. Luego se radicó en París, donde permaneció en diversos colegios. Su padre le dedicó los más grandes cuidados y compartió con ella sus conocimientos y relaciones. Gracias a esto se familiarizó con las tertulias y reuniones científicas en las que conoció a los más importantes escritores de Europa, con los cuales mantuvo estrecha amistad y larga correspondencia. 

A su regreso a Colombia, se casó en 1855 con el escritor, político y publicista José María Samper, con quien mantuvo durante toda la vida una relación de estrecha colaboración intelectual. Con él vivió algunos años en París. Allí publicó sus primeros trabajos bajo los seudónimos de AldebaránRenatoBertilda y Andina. A partir de 1858 comenzó a publicar su obra en Biblioteca de Señoritas y en El Mosaico de Bogotá. Ayudó a su marido en los periódicos que él dirigía y envió algunas colaboraciones suyas a diarios del Perú. En 1862 José María Samper fue nombrado jefe de redacción del diario El Comercio, de Lima, y el matrimonio Samper Acosta se trasladó al Perú. Soledad Acosta respaldó a su marido con una labor periodística y editorial activa. En el Perú fundaron la Revista Americana, un periódico de impresión elegante que no tuvo larga vida. 

De regreso a Bogotá, José María Samper fue nombrado nuevamente miembro del Congreso y se convirtió en uno de los elementos más importantes de la política colombiana. Soledad Acosta continuó escribiendo y publicando, generalmente en periódicos y revistas. 

A1 morir José María Samper en 1888, Soledad Acosta se trasladó nuevamente a París. Sus escritos sufrieron un cambio de estilo, abandonando la expresión novelística y dedicándose más a los estudios históricos. Soledad Acosta fue siempre una activa escritora preocupada por la educación y la orientación de la mujer. Fundó y dirigió varios periódicos y revistas dedicados a la mujer y la familia: La Mujer (1878-1881), La FamiliaLecturas para el Hogar (1884-1885), El Domingo de la Familia Cristiana (1889-1890), El Domingo (1898-1899) yLecturas para el Hogar (1905-1906). En esas publicaciones colaboraron todas o casi todas las escritoras, poetas y periodistas de su época, con artículos sobre los más variados temas: historia, costumbres, antropología, moda, ciencia, noticias curiosas, religión, moral, consejos a la mujer y reflexiones sociológicas.

 En muchas ocasiones, obligada por los vaivenes de la política y de la economía, Soledad Acosta debió ser única editora, directora y única redactora. Soledad Acosta publicó más de 20 novelas, 50 narraciones breves y cientos de artículos sobre diferentes asuntos. Entre ellos: Novelas y cuadros de la vida suramericana (1869), Biografía del general Joaquín AcostaDoloresJosé A. GalánPreliminares de la Guerra de Independencia en Colombia (1885), Episodios novelescos de la Historia Patria – La Insurrección de los Comuneros (1887), Una holandesa en AméricaAlonso de OjedaCuadros de la vida de una mujerLa MonjaUn chistoso de aldea(1905), Los piratas en Cartagena (1885), El corazón de la mujerLuz y sombra e Historias de dos familias

Fue miembro activo y correspondiente de numerosas academias literarias del país y europeas, fundadora de la Academia Nacional de la Historia, delegada oficial de la República de Colombia al IX Congreso Internacional de Americanistas en el Convento de La Rábida, en España (1892), representante y jefe de la delegación colombiana en los congresos conmemorativos del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América

Fue profundamente católica y su visión de la mujer estuvo siempre marcada por esta firme convicción religiosa. Se ha dicho que argumentó contra la obligación de casarse, pero esta afirmación se debe a un error lingüístico: ella argumentó fuertemente contra una sociedad en la cual las mujeres debían casarse por obligación impuesta por otros (el padre, la familia), pero al mismo tiempo sostuvo que "La única misión de la mujer es la de mujer casada" (La mujer en la sociedad moderna) y destacó la resignación como valor cristiano: "La vida de la mujer es un sufrimiento diario; pero éste se compensa en la niñez con el candor que hace olvidar; en la adolescencia, con la poesía que todo lo embellece; en la juventud, con el amor que consuela; en la vejez con la resignación" (Ibid.), matizando, al mismo tiempo, que "sucede que la naturaleza invierte sus leyes, y se ven niñas que comprenden, adolescentes que aman, jóvenes que vegetan y ancianas que sueñan" (Ibid.). 

Algunos autores y críticos la acusado de inconsecuente, por estas y otras frases, al parecer contradictorias; sin embargo, Soledad Acosta nos presenta, a lo largo de toda su obra, una concepción muy coherente sobre la vida de la mujer y su lugar en la familia, que puede caracterizarse como la doctrina de un catolicismo moderno, liberado de las tradiciones patriarcales pero sometido a las normas sacramentales del matrimonio y la moral cristianas. Es, a mi juicio, una doctrina que refleja muy bien las relaciones familiares que ella vivió durante su infancia. Su relación matrimonial con José María Samper significó una reafirmación de esas ideas: desde la época del noviazgo tuvo esta pareja la costumbre de inventar juegos literarios en los que ella y él competían en destreza de improvisación y composición, de igual a igual. 

José María Samper reconoció en más de una ocasión que algunos de sus textos deberían reconocerse como de responsabilidad compartida con su esposa y la misma confesión hizo alguna vez el notable publicista Manuel Ancízar refiriéndose a su propia esposa, Agripinia, quien era, vale la pena recordarlo, hermana de Soledad. Entre la enorme bibliografía sobre esta notable mujer, sobresale el estudio de Santiago Samper Trainer, el más exhaustivo de cuantos se han escrito sobre el tema [SAMPER TRAINER, 1995].


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miércoles, 2 de mayo de 2012

Autobiografía desde el área de la lengua castellana.

Nací a las 7:30 a.m del 28 de agosto de 1999. Desde temprana edad presente alto interés por aprender a escribir, mis primeros trazos fueron círculos haciendo referencia a la redacción, ya que lo hacia en todo consecutivamente hasta llenar la hoja. Recuerdo que a los 3 años gastaba hoja y hojas haciendo letras con palabras que no tenían sentido, la única palabra que sabia escribir, era mama.

Ingrese a Glenn Doman Escuela Precoz en 2005, haciendo pruebas para transición, mi desempeño fue bueno, pero no sabia leer ni escribir, por lo tanto me dejaron en jardín. Al terminar el año escolar me avisaron que nivelaría en vacaciones, para poder graduarme a primaria.

Durante el paso de los años mi interés a decaído considerablemente en el área de lengua castellana, aunque este año a aumentado ligeramente si hablamos de redacción. Pienso que deberían cambiar la dinámica de plan lector, haciéndola mas entretenida y menos monótona. 



V.Avellaneda
Séptimo
G.D.E.P